'Maria': La cinta de Pablo Larraín, que da el eco de una voz inmortal

"María" de Pablo Larraín es una introspección cinematográfica en la vida de María Callas, destacando su enigmática personalidad, la profunda preparación de Angelina Jolie para encarnarla y la estética evocadora que retrata una París íntima y nostálgica.

En el crepúsculo de una vida marcada por la gloria y la soledad, "María", la más reciente obra del director chileno Pablo Larraín, nos sumerge en los últimos días de la legendaria soprano María Callas. A través de la interpretación de Angelina Jolie, la película explora la complejidad de una mujer cuya voz resonó en los teatros más prestigiosos, pero cuyo corazón latía en sintonía con las calles melancólicas de París.

María Callas, nacida en 1923, fue más que una cantante de ópera; se convirtió en un ícono cultural cuya voz y presencia escénica redefinieron el arte lírico. Su capacidad para transmitir emociones profundas, combinada con una técnica impecable, la elevó a la categoría de mito. Sin embargo, su vida personal estuvo marcada por turbulencias y una constante búsqueda de amor y aceptación, elementos que contribuyeron a su aura enigmática.

Para encarnar a esta figura monumental, Angelina Jolie se embarcó en un viaje de transformación que trascendió lo físico. Durante más de seis meses, Jolie se sumergió en un riguroso entrenamiento que incluyó lecciones de canto, estudio de la postura y adopción del acento característico de Callas. Este proceso no solo buscaba replicar a la artista, sino capturar la esencia de una mujer que vivió intensamente cada nota y cada silencio. La dedicación de Jolie se refleja en una actuación que navega entre la vulnerabilidad y la fortaleza, ofreciendo al espectador una ventana al alma de la diva.

 

La narrativa de "María" se despliega en una París de los años 70, donde las calles adoquinadas y los cafés íntimos sirven como telón de fondo para los últimos momentos de Callas. Larraín utiliza la ciudad no solo como escenario, sino como un personaje más, cuyas luces y sombras reflejan el estado interior de la protagonista. La cinematografía captura la dualidad de una metrópolis vibrante y, a la vez, solitaria, creando una atmósfera que envuelve al espectador en la melancolía y el esplendor de una época pasada.

La película no se limita a retratar la figura de María Callas como un mito inalcanzable, sino que ahonda en su humanidad, en sus miedos y anhelos. A través de una narrativa pausada e íntima, el espectador es testigo de los momentos de introspección de la soprano, de su relación con la música y del peso de la memoria en sus últimos días. Los silencios cobran tanto significado como las arias que la hicieron célebre, y en ellos se percibe la lucha interna de una mujer que, pese a su grandeza, nunca dejó de ser vulnerable.

La dirección de Larraín se apoya en una estética cuidadosamente construida, donde la luz y la composición enmarcan a Callas en una especie de eterno ocaso. Las calles de París, recorridas por la protagonista en su soledad, se tornan un reflejo de su propio laberinto emocional. La ciudad, con su elegancia nostálgica y su belleza decadente, actúa como un espejo en el que la artista se ve reflejada: majestuosa y, al mismo tiempo, atrapada en el recuerdo de una época dorada que se desvanece.

María es un retrato de la pasión y la pérdida, un poema visual sobre el peso de la memoria y el arte. La cinta no solo ofrece una visión de la mujer detrás de la leyenda, sino que también plantea preguntas sobre la fugacidad del éxito y la permanencia del legado. María Callas vivió para la música, y en ella encontró tanto su gloria como su condena. A través de esta obra, Larraín nos recuerda que, más allá del mito, quedó una voz inmortal y un alma que, incluso en su silencio, sigue resonando.


'Maria': La cinta de Pablo Larraín, que da el eco de una voz inmortal
Daniel Mumont 24 de febrero de 2025
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